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En mi día a día no tengo una relación directa con las máquinas dispensadoras, es más, mi encuentro con ellas es casual pero memorable. Juro que ellas tienen vida propia y tienen personalidad montadora, ellas disfrutan haciéndote sufrir: tus monedas son de Omnicom Persei 8 y por tanto incompatibles con ella, tus billetes todos son falsos, aunque escojas un ponqué ellas te mandan un paquete de papas, entre otras maravillas.

La gente de Ogilvy Argentina, viendo este insight, creó un proyecto interesantísimo de venganza del hombre contra la máquina, un invento que saca el troglodita que hay en ti y todo por el más noble de los premios una cerveza.

Nunca olviden, innovar implica buscar nuevos usos para todo.

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